Santiago
el Mayor, hijo del trueno.
Santiago, hijo del Zebedeo, dejó a su padre
al ser llamado por Jesús. Se le conocía
como el hijo del trueno por su vehemencia,
fogosidad y su tono de voz que "resonaba
tan fuerte que llegaba a los últimos confines"...
"...la conmoción que producía en sus
discursos hacía temblar de espanto a los
perversos, despertaba a los perezosos"...
La tradición le identifica como el Apóstol
que evangelizó lo que hoy es España. No
obstante, es en Palestina donde muere. Herodes
Agripa, rey de Judea, para silenciar las
protestas de las autoridades religiosas,
complacer a los judíos y dar un escarmiento
a la comunidad cristiana, lo escoge como
figura representativa y lo condena a muerte
por decapitación. La tradición afirma que
Santiago fue trasladado hasta las tierras
que evangelizó y que fue sepultado en el
extremo noroccidental de la Península Ibérica.
Unos
fenómenos religiosos tuvieron lugar
en la parte más occidental del Reino
Astur hacia el año 834. Un ermitaño
llamado Pelayo presenció unas extrañas
luminarias sobre el bosque que habitaba.
Tan raros prodigios fueron puestos
en conocimiento del Obispo Teodomiro
que decidió investigar el asunto.
Adentrándose en el bosque, encontró
un pequeño sepulcro que no dudó
en identificar como el del apóstol
Santiago. Enterado del hallazgo
el Rey Alfonso II, acudió al lugar
con notables de su corte para venerarlo
como patrono y señor de España.
Dispuso el monarca que se construyese
en aquel lugar sagrado una iglesia
para el culto jacobeo.
Los Caminos
A partir del descubrimiento del sepulcro
del apóstol, el lugar se convierte en
punto de peregrinación de todo el continente
europeo. El camino que se utilizó fue
el de las numerosas vías romanas que unían
diferentes puntos de la península.
Ante aquel incesante flujo humano, fue
preciso dotar al camino de una infraestructura
necesaria para la atención a los peregrinos.
Así se fundaron hospederías, se crearon
hospitales y cementerios, se construyeron
puentes, iglesias, monasterios y abadías.
También se fundaron núcleos de población
en la ruta, constituyendo todo ello un
legado artístico tan importante que es
difícil de valorar.
El Camino Francés es el que se
inicia en Valcarlos- Roncesvalles
y termina en Compostela. En su recorrido
quedan Pamplona, Estella, Logroño, Santo
Domingo de la Calzada, Burgos, Frómista,
Sahagún, León, Villafranca del Bierzo,
Portomarín y Arzúa. De esta ruta principal
surgen diversos ramales secundarios que
conducen a otros lugares de culto.
Una variante muy utilizada a partir del
siglo XVII es la que se inicia en Irún
y continúa por Hernani hasta Cegama. Aquí
se atraviesa el Túnel de San Adrían
para llegar a tierras alavesas por Salvatierra
y Vitoria y adentrarse en Castilla por
Miranda de Ebro y Briviesca.
Otra opción es la que entra en España
por el Puerto de Somport y sigue
hacia Jaca y Puente la Reina para unirse
cerca de Estella al camino principal.
El culto de las reliquias que se conservaban
en la catedral de Oviedo tuvo gran aceptación
entre los peregrinos que se dirigían a
Compostela. Algunos se desviaban desde
León, cruzando el Puerto de Pajares para
venerar las reliquias de San Salvador.
Luego continuaban por el litoral hasta
Ribadeo, desde donde se podía optar por
ir a Lugo o por Mondoñedo, Villalba y
conectar en Arzúa con el Camino Francés.
El
Camino de la Costa, discurría
desde Irún, pasando por San Sebastián,
Guetaria, Guernica, Bilbao, Santander,
Santillana del Mar, Gijón y Ribadeo
y Santiago. Algunos peregrinos
se desviaban para visitar las
reliquias del Lignum Crucis en
el Monasterio de Santo Toribio
de Liébana y en Oviedo veneraban
la imagen del Salvador.
El Camino Portugués. Eran
dos las opciones desde Portugal.
La que se dirigía a Compostela
desde Lisboa a través de Coimbra,
Oporto, Braga y Tui, o la que
desde Coimbra y Chaves, se adentraba
en España por Orense hacia Santiago.
El Camino Inglés. Peregrinos
de Irlanda y Gran Bretaña cruzaban el
mar en navíos desembarcando en los puertos
de Ferrol y Coruña, para continuar luego
hasta Santiago.
Muchos se sentían atraídos por el misterioso
fin del mundo, así después de recorrer
el Camino de Santiago y venerar la tumba
del Apóstol, continuaban su ruta hacia
uno de los grandes mitos de la antigüedad.
Finisterre era el fin de la tierra,
donde el Sol se ocultaba cada día en el
horizonte de un mar temible y desconocido.
Los milagros del Camino Santo Domingo de la Calzada, donde
cantó la gallina después de asada. Cuenta
la leyenda que un matrimonio con un hijo
que peregrinaban a Compostela, hicieron
noche en Santo Domingo de la Calzada.
Una de las criadas de la posada se enamoró
perdidamente del apuesto joven. Pero éste,
no le prestó atención. Ella, entonces,
despechada, entró en el cuarto del joven
mientras dormía y le introdujo en su equipaje
una taza de plata de la posada.
Al día siguiente, al emprender el camino
los peregrinos, la sirvienta dijo a su
amo que faltaba una taza de plata. Salieron
a su encuentro cuando ya habían recorrido
una legua y, registrados, la taza de plata
fue encontrada entre el equipaje del muchacho.
Llevado a la justicia, al joven se le
condenó a ser ahorcado, con gran dolor
para sus padres.
Pasado un tiempo, volvieron al lugar de
los hechos para rezar por el alma de su
hijo, comprobando que aunque colgado,
aún estaba vivo. Rápidamente fueron a
ver al juez para decirle que mandara descolgar
a su hijo porque no había muerto. El juez
no podía creer lo que le decían, por imposible,
afirmando, en tono jocoso, que lo creería
cuando cantara la gallina asada que le
estaban preparando para comer. En aquel
momento la gallina saltó del asador y
comenzó a cantar. El juez maravillado
acudió al lugar donde el muchacho seguía
colgado, comprobando que permanecía vivo.
Salvado
el joven de la horca y una vez
se conoció la verdad de los hechos,
la criada fue prendida y castigada
severamente , continuando los
peregrinos su camino hacia Santiago.
Santiago Matamoros.
Fue
la legendaria Batalla de Clavijo
la que consolidó la imagen de
Santiago caballero del ejército
cristiano contra los moros.
La tropa cristiana había sido
sorprendida y desbaratada en las
rocas de Clavijo, cerca de Logroño.
Esa noche el Apóstol Santiago
se apareció al monarca Ramiro
I anunciándole que, por mandato
de Dios, ayudaría en la batalla
contra los sarracenos. Al día
siguiente apareció Santiago sobre
un blanco corcel blandiendo su
espada y cercenando las cabezas
de los "infieles". Esto enardeció
a los cristianos que consiguieron
así una clamorosa victoria.
SANTIAGO DE COMPOSTELA
Compostela es por tradición y personalidad,
una ciudad abierta con la hospitalidad
como seña de identidad, deseosa de mostrar
su historia y su leyenda, de compartir
la fascinación de sus calles y plazas.
Ciudad joven y dinámica, es sede de
una Universidad con más de cinco siglos
de historia.
La amplia oferta monumental tiene su
máximo exponente en la Catedral, trazada
siguiendo el modelo francés de las iglesias
de la peregrinación, se levantó entre
los años 1075 y 1211 sobre los restos
de las primitivas iglesias construidas
en el lugar donde aparecieran los restos
del Apóstol, la última destruida por
Almanzor en el verano del año 997.
La fachada principal que hoy se ve,
fue realizada a mediados del siglo XVIII
por Fernando de Casas Novoa.
Constituye la máxima expresión del barroco
en España.
Accediendo al interior se observa el
Pórtico de la Gloria, considerado
la obra cumbre de la escultura románica.
Fue labrado en el siglo XII por el Maestro
Mateo, representando la figura de
Cristo sedente rodeado por los cuatro
evangelistas. En la arquivolta central
aparecen los 24 ancianos del Apocalipsis
portando instrumentos musicales. En
el parteluz, la figura del apóstol que
muestra un pergamino que dice "misit
me Dominus" (el Señor me envió). También
en esta columna está la famosa huella
de una mano que millones de peregrinos
han esculpido a lo largo del tiempo.
El interior de la catedral muestra la
sabiduría de los viejos maestros canteros
medievales. Destaca la amplitud y altura
de las naves, así como las numerosas
capillas de diferentes estilos entre
las que destaca la del Pilar.
En la cripta situada bajo el altar mayor,
se guarda el sepulcro del Apóstol Santiago.
Un pasillo, en la parte superior, atraviesa
transversalmente la girola y permite
abrazar al apóstol.
La
impresionante Plaza del Obradoiro
queda flanqueada por notabilísimos
edificios, como el Palacio
de Gelmírez, construido
en los siglos XII y XIII, y
considerado la obra más notable
del románico civil en España.
En su interior conserva espléndidas
piezas románicas, como la bóveda
del refrectorio. El Colegio
de San Jerónimo, con hermosa
portada románica, sede del Rectorado
de la Universidad. El Hostal
de los Reyes Católicos,
fundado en el siglo XVI como
hospital y hospedería de peregrinos,
hoy Parador de Turismo. Y finalmente
el Palacio de Rajoy,
de traza neoclásica, sede actual
de la Xunta de Galicia.
También deben destacarse la Rúa das
Hortas, la Iglesia de San Fructuoso,
del siglo XVIII. El Colegio Fonseca.
La Plaza de las Platerías. La
Casa del Cabildo. La Torre
del Reloj. La Plaza de Quintana,
típico lugar de encuentro. La Casa
de los Canónigos y otros muchos
edificios , calles y lugares con especial
encanto, para visitar a pié, con calma.
Para terminar el itinerario, es obligado
visitar el Paseo de la Ferradura,
desde donde se contempla una de las
mejores perspectivas de Compostela.