El
municipio de Valderredible está situado
al sur de Cantabria, limitando con tierras
de Palencia y Burgos. Es el de mayor extensión
y con más núcleos de población de Cantabria,
cincuenta y dos, aunque su población no
supera los 1300 habitantes. El río Ebro
discurre por todo su territorio de oeste
a este , siempre paralelo a la carretera,
constituyendo un elemento fundamental
para el valle como eje de comunicación.
Sus
especiales condiciones geográficas y de clima
que permitían el cultivo de cereales y legumbres,
así como su situación entre la meseta y la
costa, resultaron fundamentales para que se
produjeran asentamientos humanos en la época
medieval. Son precisamente de esta época la
mayoría de las numerosas iglesias rupestres
que se conservan a lo largo del valle. Igualmente
se prodigan pequeños templos románicos entre
los que destaca la colegiata de San Martín
de Elines, siglo XII.
Los
habitantes de estas tierras continuadores
de la población tardo romana, son los
que construyen en los siglos VIII, IX
y X estas pequeñas iglesias excavando
la roca arenisca, pensando que así sus
lugares de culto pasarían desapercibidos
ante posibles incursiones árabes. Hay
que pensar que la cronología de estas
iglesias coincide con la época de la
repoblación.
Comenzando
un itinerario de oeste a este, se encuentra
Santa Maria de Valverde, con dos
naves de respetables dimensiones separadas
por columnas. Se aprecian ampliaciones
de época románica y renacentista. Coincidiendo
con la restauración efectuada hace algunos
años, se hallaron algunos sarcófagos.
Aún permanece abierta al culto.
Ya cerca de Polientes, capital del valle,
en el pueblo de Campo de Ebro,
podemos ver la pequeña iglesia de una
sola nave y ábside de herradura, con un
banco tallado que ocupa todo su perímetro.
Pasada
la localidad de Ruerrero y junto a la carretera
está la pequeña iglesia de Cadalso, excavada
sobre un mogote arenisco y muy restaurada.
Enseguida se llega a Arroyuelos,
donde se puede ver la iglesia rupestre
más monumental. Una gran pilastra separa
dos naves. La mayor con ábside de herradura
y bóveda de horno. Los huecos que se aprecian
en las paredes, hacen suponer que un piso
de madera separaba las dos plantas. En
el exterior también hay tumbas de distintas
dimensiones excavadas en la roca.
Como
dato común hay que decir que en las inmediaciones
de todas estas iglesias, existen enterramientos
y tumbas excavadas en la roca, siendo frecuentes
las de niños de corta edad.
En las vecinos pueblos del valle de Bricia,
perteneciente a la provincia de Burgos, también
se conservan algunas iglesias de las mismas
características.