Sus orígenes Los primeros testimonios escritos de
la ciudad aparecen en el siglo XII, se habla de
"Pontus Veteri" haciendo alusión a un viejo puente
romano. En el año 1169 el rey Fernando II otorgó
el fuero de la ciudad a los habitantes de "Ponte
Veteri". Son los siglos XV y XVI los de mayor
esplendor de la ciudad. Pontevedra se convierte
en una de las ciudades más pobladas de Galicia
con un puerto pesquero de gran tráfico. Como muestra
de esta pujanza y con las aportaciones de los
mareantes, se edifica la magnífica Iglesia de
Santa María.
En los siglos posteriores la ciudad sufre un declive,
disminuyendo su población como consecuencia de
las guerras con Portugal.
Hoy,
Pontevedra es una ciudad tranquila y equilibrada,
ideal para disfrutar del paseo y del ocio. Está
situada al fondo de la ría de su mismo nombre, en
la desembocadura del río Lérez. Su centro histórico
se corresponde con el primitivo núcleo de población
que quedaba dentro de la muralla. Su población actual
ronda los 53.000 habitantes.
La Zona Monumental
Pontevedra ofrece al visitante un interesantísimo
patrimonio monumental de diferentes estilos, que
refleja su pasado marinero, su enclave geográfico
y las artes y oficios de sus pobladores.
Ruinas
de Santo Domingo.
Se conserva la cabecera de la iglesia, obra del
siglo XIV. Acoge una parte de la exposición del
Museo de Pontevedra. Destacan los sepulcros medievales
de caballeros y una bella escultura de Virgen con
Niño, del siglo XIII. Santa
María la Mayor.
La iglesia se construyó durante el siglo XVI, interviniendo
diversos arquitectos que imprimen su estilo del
momento, gótico, plateresco y manuelino. La fachada
mayor, obra de Cornelis de Holanda, es de estilo
plateresco, igual que la puerta sur. En su interior
destaca el carácter popular con inscripciones que
dan cuenta de las personas y artes de pesca que
intervinieron. Convento de San Francisco.
Fue construido durante el siglo XIV. Sus notables
dimensiones y su riqueza decorativa son debidas
a los privilegios y donaciones recibidas de Paio
Gómez Chariño para la financiación de las obras,
quien participó en la conquista de Sevilla y fue
miembro del séquito de Fernando III. Una escultura
yacente de dicho personaje se encuentra en la capilla
mayor. Convento de Santa Clara.
Situado extramuros, daba nombre a la Puerta de Santa
Clara, una de las entradas de la antigua muralla.
En la actualidad se conserva la iglesia, de estilo
gótico, construida en el siglo XIV pero con reformas
posteriores. El interior de la iglesia conserva
valiosos retablos barrocos.
Iglesia de San Bartolomé. Es el mejor ejemplo de arquitectura barroca. Su
monumental fachada de dos plantas, presenta en la
primera robustas columnas, rematándose con sendas
torres-campanario. En su interior se conserva notable
imaginería de la Escuela Castellana del siglo XVII.
Por las especiales características arquitectónicas
de la iglesia, se aprecia una fuerte influencia italiana
que podría atribuirse a Vignola. Capilla de la Peregrina. Construida a finales del siglo XVIII en estilo
barroco con rasgos neoclásicos. Su planta tiene forma
de vieira. Acoge la imagen de la Virgen Peregrina,
patrona de la provincia. Plaza de la Ferrería.
Su nombre se debe a las forjas que existían en los
soportales de la plaza. En el centro de los jardines
se alza la famosa Fuente que data del siglo XVI.
Plaza
de Teucro.
Dice la leyenda que Teucro fue un arquero griego que
después de la guerra de Troya viajó a occidente y
fundó la ciudad de Pontevedra. La plaza que recuerda
este personaje, está constituida por casas señoriales.
Plaza de la Leña.
Destaca el cruceiro del siglo XVI ubicado en el centro.
Anexos a la plaza se sitúan los edificios centrales
del Museo de Pontevedra. Casa del Barón.
Actualmente parador de turismo, se trata de un noble
edificio construido entre los siglos XVI y XVIII que
perteneció a los Condes de Maceda.
Museo
de Pontevedra.
Fue fundado en 1927 y ocupa singulares edificios del
siglo XVIII, así como el edificio Sarmiento y las
ruinas de Santo Domingo.
Sus fondos son muy variados, destacando las colecciones
de orfebrería, religiosa y civil, la de azabaches,
grabado compostelano, ceramica de Sargadelos, pintura
española y europea, epigrafía romana, música cerámica
popular y arte gallego. En la planta baja está reconstruida,
con sus muebles originales, la cámara de la fragata
Numancia, buque acorazado que dio la vuelta al mundo
en el siglo XIX al mando del almirante Méndez Núñez.
En las ruinas de Santo Domingo se conserva una parte
importante de la sección lapidar del museo con numerosos
escudos, labras y sepulcros medievales de caballeros.
A
escasos kilómetros de la ciudad, merece la pena visitar
el Monasterio de Poio. Se trata de un monumental
edificio cuyos orígenes algunos autores sitúan en
el siglo VII. La construcción que hoy se contempla
fue edificada principalmente durante los siglos XVI
y XVII, destacando su espléndido claustro.
Siguiendo la carretera que bordea la ría, enseguida
se llega a Combarro, conjunto de interés turístico
por su pintoresco urbanismo, una de las expresiones
más genuinas de la arquitectura popular gallega.