Oviedo, capital del Principado de Asturias,
es una hermosa ciudad situada estratégicamente
y equidistante del este y el oeste del territorio.
Su dinámica vida comercial y de ocio, el ejemplar
urbanismo de los últimos años y sus valiosos
edificios y plazas, hacen de Oviedo un destino
ineludible para quienes saben apreciar lo bonito.
Diferentes esculturas ubicadas convenientemente,
aportan un toque simpático y distinto a la ciudad.
Para descanso y esparcimiento de sus habitantes,
Oviedo dispone de amplias zonas verdes, el Parque
del Oeste y el Parque de Purificación Tomás,
además del céntrico Parque de San Francisco.
Historia La
historia de la ciudad se remonta al año 761 y
comenzó a tener verdadero protagonismo como consecuencia
del impulso de los primeros reyes asturianos en
los siglos VIII y IX.
Durante el largo reinado de Alfonso II
El Casto, Oviedo se convierte en la capital del
reino y se construyen palacios, iglesias y otros
edificios civiles de estilo prerrománico. El esplendor
y mayor auge de este arte asturiano continúa con
Ramiro I. De aquel siglo IX destacan
la Iglesia de San Tirso y la de San
Julián de los Prados, la fuente de La Foncalada
y Santa María del Naranco y San Miguel
de Lillo.
En
el siglo X la corte se traslada a León y la ciudad
de Oviedo sufre un cierto declive. No obstante se
convierte en lugar de peregrinación, para venerar
las reliquias que se conservan en la Cámara Santa,
y de tránsito en la ruta del Camino de Santiago.
La ciudad medieval se desarrolla entre los siglos
XIII al XVI, destacando la construcción de la
catedral gótica durante el siglo XIV. A comienzos
del siglo XVII se funda la Universidad
y durante este siglo y el siguiente, se construyen
notables edificios y palacios. Tal es el caso del
Ayuntamiento, Palacio de Valdecarzana,
Palacio de los Condes de Toreno, Casa
de Quirós, iglesia de San Isidoro, etc.
En la actualidad Oviedo es un foco cultural importante
con una proyección internacional a través de los
Premios Príncipe de Asturias entregados anualmente
en el Teatro Campoamor.
La
Catedral
Comenzó
a construirse en el siglo XIV y no se terminó hasta
1587. La torre vieja es románica y se levanta sobre
una fábrica prerrománica. Junto a ella está la Cámara
Santa, única parte que se conserva de la época
de Alfonso II. En su interior se conservan la Cruz
de los Angeles, la Cruz de la Victoria,
la Caja de las Agatas y el Arca Santa.
La
Catedral, debido al dilatado plazo de ejecución, se
inició en estilo gótico y se continuó con un gótico
flamígero. Su torre está rematada de forma admirable
según proyecto del maestro Rodrigo Gil de Hontañón.
En
su interior es muy destacable el Retablo Mayor,
en el que intervinieron artistas flamencos y españoles
de la talla de Alonso de Berruguete y León Picardo.
Muy relevantes también la antigua Sillería del
Coro realizada en madera de nogal, actualmente
en la Sala capitular y el Díptico Gótico de
marfil del siglo XIV. Llama la atención por su exquisita
talla la Puerta de acceso a la Capilla del Rey
Casto, realizada a finales del siglo XV. En sus
dos arquivoltas se representan figuras de apóstoles
y evangelistas y en el parteluz la figura del la Virgen
amamantando al Niño.
El Claustro fue construido durante un largo
periodo de tiempo, advirtiéndose por ello distintos
matices de gótico. Originalmente fue de un solo piso,
siendo el superior un añadido barroco que alberga
el Museo de la Iglesia.
También
hay que ver Parque de San Francisco, en el mismo centro
de la ciudad. Conserva algunos árboles singulares
y sus bellos jardines invitan al descanso o al paseo.
Monte Naranco. Espléndida atalaya desde donde
se gozan unas maravillosas vistas de la ciudad y de
la Sierra de Aramo. Plaza de la Escandalera, rodeada por singulares
edificios como el Teatro Campoamor, "Termómetro",
Palacio de la Junta General y Casas del
Conde. La Plaza del Ayuntamiento. Aquí
se pueden admirar la Casa Consistorial y la
iglesia de San Isidoro, ambos edificios de
los siglos XVII y XVIII. Mueseo de Bellas Artes. Conserva una amplia
colección pictórica de diferentes épocas y estilos
con autores tan conocidos como El Greco, Goya y Sorolla
entre otros. Catedral y Cripta de Santa Leocadia.
El
Fontán. Una de las plazas más típicas de la ciudad
donde se celebran concurridos mercadillos. Plaza de Trascorrales. Bonita plaza, armoniosamente
restaurada y con la gracia de la escultura de "las
lecheras". Los hermosísimos edificios prerrománicos
del siglo IX declarados Patrimonio de la Humanidad:
la fuente de La Foncalada y la iglesia de San
Julián de los Prados, en la misma ciudad. En la
subida hacia el monte Naranco, Santa Maria del
Naranco y San Miguel de Lillo.