Indiscutiblemente,
toda la ciudad de Lugo es, en su conjunto, un espacio
monumental, donde lo que primero llama la atención
del visitante es el recinto amurallado que rodea
la ciudad, con sus 2.200 metros de perímetro. El
paseo por esta reliquia romana del siglo III, construida
para proteger la ciudad de Lucus Augusti
es sin duda el monumento más emblemático que permite
contemplar una bonita panorámica de la urbe. Declarada
Monumento Nacional en el año 1921 y Patrimonio
de la Humanidad en el 2000, sufrió numerosas
modificaciones a lo largo de los siglos, siendo
liberada de las casas adosadas a su perímetro en
1973.
Ya
dentro del casco amurallado, declarado conjunto
histórico en el año 1973, son múltiples los puntos
de interés. La misma disposición de calles y plazas
(radioconcéntrico) supone una espléndida toma de
contacto con el entorno urbano de la ciudad más
antigua de Galicia.
La
Catedral es otro de los monumentos más representativos.
Emplazada sobre la primitiva iglesia de Santa María
-que mandó construir el Obispo Odoario-, es en la
actualidad una suma de estilos, desde el románico
hasta el neoclásico, que a lo largo de los siglos
y a través de diversas ampliaciones y reformas han
originado el conjunto que hoy se puede ver. Más
de un siglo duró la construcción del templo, del
que se conserva en estilo románico el crucero central,
la mayor parte de la nave mayor y los brazos. En
el siglo XIV se construyeron la capilla Mayor, la
girola, las capillas absidales, parte del campanario
y el pórtico norte. De la época barroca son la sacristía,
la sala capitular, el claustro y la Capilla de Nosa
Señora dos Ollos Grandes, levantada entre 1726 y
1736. Del neoclasicismo son la fachada principal,
parte de la capilla mayor y la Capilla de San Froilán,
construidas todas en la segunda mitad del siglo
XVIII.
En su interior se conserva el retablo de Nosa Señora
dos Ollos Grandes, considerado una de las mejores
obras del barroco gallego y el Coro del siglo XVII,
en el que destaca la imagineria labrada en los respaldos
de los asientos.
El
Palacio Episcopal es otro monumento relevante
de la ciudad que merece ser visitado. Además de
su valor intrínseco -edificio barroco construido
sobre la antigua torre de los Condes de Lemos- hay
que destacar su emplazamiento enfrente de la Catedral
formando un equilibrado espacio arquitectónico.
Las
Termas Romanas se encuentran ubicadas en la
planta baja del Balneario. Las aguas termales fueron
ampliamente utilizadas por los romanos por sus propiedades
terapéuticas y de esparcimiento; así pues, no es
de extrañar la presencia de estos baños en una ciudad
romana como Lucus Augusti. Desde el año 1921 gozan
de protección oficial, siendo catalogados en la
actualidad como Bien de Interés Cultural.
El Museo Provincial es el más importante de
toda la provincia, tanto por la calidad de los fondos
como por la cantidad de los mismos. Se ubica en un
edificio situado en el solar del antiguo convento
de San Francisco, del que se conserva el claustro
(siglo XV), el refectorio y la cocina (ambos del siglo
XVIII). Sus fondos van desde muestras arqueológicas
-de entre las que destaca la colección de orfebrería
prerromana- hasta las artes industriales y la escultura.
La
pinacoteca alberga una magnífica colección de cuadros
que van desde el siglo XV hasta la actualidad, sobresaliendo
el capítulo de autores gallegos.
La
Casa Consistorial
es, desde el primitivo edificio de Pedro de Artigas
(siglo XVI), el origen de la Plaza Mayor, donde también
podremos observar el edificio modernista del Círculo
de las Artes. La actual fachada del Ayuntamiento lucense
es la obra barroca de Ferro Caaveiro y, un ejemplo
de equilibrio entre lo tectónico y lo ornamental.
La torre del reloj fue un añadido del siglo XIX.
Santa
Eulalia de Bóveda es un conjunto monumental de
singular importancia arqueológica y artística, situado
a 14 kilómetros de la capital lucense tomando la carretera
hacia Santiago. Este conjunto arqueológico fue declarado
Monumento Nacional el año 1931.
Parece ser una edificación de época tardorromana,
cristianizada posteriormente. El edificio está semienterrado
y cuenta con tres naves separadas por columnas, con
un pequeño ábside al fondo. Además de la decoración
escultórica, el conjunto posee una de las colecciones
pictóricas murales más importantes de la Hispania
romana, con motivos geométricos, vegetales y figurativos.
Las pinturas han sido datadas a finales del siglo
IV.