La riqueza monumental de Galicia queda
fuera de toda duda. Es rara la comarca que no
cuenta con algún castillo medieval, iglesia románica,
monasterio, santuario o catedral.
El descubrimiento de los restos del apóstol Santiago
en el siglo IX propició el comienzo de un flujo
de peregrinos que supuso, con el paso del tiempo,
un foco cultural de enormes consecuencias.
Pero además del fenómeno compostelano, la gran
tradición monacal de las tierras gallegas, se
manifiesta en la existencia de notabilísimos ejemplos
de arquitectura religiosa, donde las huellas de
los distintos estilos y gustos del momento han
quedado bien patentes.
Este es el caso de las cinco catedrales gallegas.
Todas importantes, algunas grandiosas, provocan
el interés y la visita de miles de viajeros.
Santiago
de Compostela
La Catedral Románica, trazada siguiendo el
modelo francés de las iglesias de la peregrinación,
se levantó entre los años 1075 y 1211 sobre los
restos de las primitivas iglesias construidas en
el lugar donde aparecieran los restos del Apóstol,
la última destruida por Almanzor en el verano del
año 997.
La fachada principal que hoy se ve, fue realizada
a mediados del siglo XVIII por Fernando de Casas
Novoa. Constituye la máxima expresión del barroco
en España.
Accediendo al interior se observa el Pórtico
de la Gloria, considerado la obra cumbre de
la escultura románica. Fue labrado en el siglo XII
por el Maestro Mateo, representando la figura
de Cristo sedente rodeado por los cuatro evangelistas.
En la arquivolta central aparecen los 24 ancianos
del Apocalipsis portando instrumentos musicales.
En el parteluz, la figura del apóstol que muestra
un pergamino que dice "misit me Dominus"(el Señor
me envió). También en esta columna está la famosa
huella de una mano que millones de peregrinos han
esculpido a lo largo del tiempo.
El interior de la catedral muestra la sabiduría
de los viejos maestros canteros medievales. Destaca
la amplitud y altura de las naves, así como las
numerosas capillas de diferentes estilos entre las
que destaca la del Pilar.
En la cripta situada bajo el altar mayor, se guarda
el sepulcro del Apóstol Santiago. Un pasillo, en
la parte superior, atraviesa transversalmente la
girola y permite abrazar al apóstol.
Lugo
La
Catedral lucense es, junto con la Muralla,
el otro monumento más representativo de la
ciudad. Emplazada sobre la primitiva iglesia
de Santa María, fue el Obispo Odoario
quien la mandó construir. El conjunto que
hoy se puede ver es una suma de estilos, desde
el románico hasta el neoclásico, ello debido
a las diversas reformas y ampliaciones producidas
a lo largo de los tiempos.
Más
de un siglo duró la construcción del templo, del
que se conserva en estilo románico el crucero central,
la mayor parte de la nave mayor y los brazos. En
el siglo XIV se construyeron la capilla Mayor, la
girola, las capillas absidales, parte del campanario
y el pórtico norte. De la época barroca son la sacristía,
la sala capitular, el claustro y la Capilla de Nosa
Señora dos Ollos Grandes, levantada entre 1726
y 1736. Del neoclasicismo son la fachada principal,
parte de la capilla mayor y la Capilla de San Froilán,
construidas todas en la segunda mitad del siglo
XVIII.
En su interior se conserva el retablo de Nosa Señora
dos Ollos Grandes, considerado una de las mejores
obras del barroco gallego y el Coro del siglo XVII,
en el que destaca la imagineria labrada en los respaldos
de los asientos.
Mondoñedo
(Lugo)
La Catedral-Basílica de Mondoñedo data del
s. XIII siguiendo cánones de estilo románico tal
como se aprecia en la puerta principal y el ábside
mayor. Luego se superponen otros estilos artísticos
con las reformas del s. XVI para la construcción
de la girola y en el XVIII cuando se remodeló la
fachada y se construyeron las torres.
Dentro
de la catedral se conservan unas pinturas
murales medievales que representan escenas
de la degollación de los Inocentes y del Antiguo
Testamento que constituyen una de las colecciones
de pintura mural más importantes de Galicia.
El retablo de la Capilla Mayor es de estilo
barroco. Muestra escenas de la Asunción de
la Virgen y de la Santísima Trinidad. Importante
también la sillería del coro cuyos elementos
góticos están tallados en madera de nogal.
Es
igualmente notable la sacristía, de finales del
siglo XVI y el anejo Palacio Episcopal que alberga
el Museo Catedralicio y Diocesano donde las
numerosas piezas que se exponen hablan de ese pasado
glorioso de la ciudad de Mondoñedo.
Orense
La Catedral de Orense está considerada como
uno de los grandes templos románicos de España.
Data de la segunda mitad del siglo XII y primera
del XIII habiendo sido consagrado su altar mayor
en 1188. Los añadidos posteriores, que no desfiguran
su fundamental unidad, constituyen una variada muestra
de los diferentes estilos de épocas sucesivas, románico,
gótico, renacentista, barroco, neoclásico y actual.
Tiene
planta de cruz latina, con primitiva cabecera
de triple ábside- hoy queda solamente el central,
mutilado- tres naves separadas por pilares
cruciformes, arcos doblados y apuntados, con
bóvedas de crucería, de gran prestancia arquitectónica.
Destaca su gran cimborrio renacentista de
planta octogonal y tres pisos con ventanales
que fue construido a comienzos del siglo XVI
por Rodrigo de Badajoz.
Es muy notable el llamado Pórtico del Paraiso
del siglo XIII que imita el compostelano Pórtico
de la Gloria, así como la capilla barroca del Santo
Cristo.
Fue
declarada monumento nacional el 3 de junio de 1931
y tiene honores de Basílica desde el año 1887.
Tui
(Pontevedra)
La construcción de esta Catedral se remonta al año
1120, siendo consagrada en 1232. En ella aparecen
combinados los estilos románico y ojival. Son románicos
el ábside, el crucero, las naves laterales y la
fachada norte, única muestra externa del estilo
románico, formada por dos columnas con arquivoltas
decoradas con una estatua de San Martín Dumiense
del siglo XI, mientras que en la nave principal
y en las bóvedas aparece el estilo gótico. En el
exterior llaman la atención sus remates almenados
que le dan un carácter de fortaleza. Hay que destacar
su magnífica portada compuesta por ocho pares de
columnas con ocho arquivoltas decoradas con motivos
geométricos y vegetales. El tímpano está repleto
de esculturas y escenas de nacimiento y adoración
de los reyes.
En la catedral hay varias capillas: la del Sacramento,
del siglo XV, está situada a la izquierda de la
nave principal.
De la capilla mayor destaca la sillería que recorre
el fondo y los laterales. A su izquierda se abre
una sacristía con vistosas bóvedas. Otras capillas
son la de San Pedro, la de Santiago y la de San
Telmo del siglo XVI, dedicada al patrón de la ciudad,
con el hermoso Retablo de las Reliquias,
de 1735.
Al
sur se abre un claustro gótico comenzado en
el siglo XIII y terminado en el XV es uno
de los pocos que se conservan completos en
Galicia joya del arte ojival gallego con restos
románicos y una torre que domina la ciudad
y el Río Miño, la llamada Torre de Soutomaior.
El Museo Catedralicio es, después del
de la catedral de Santiago el más rico de
Galicia de su tipo.