Llamamos “Mulata”, en Santander, a una especie de cangrejo negro y de forma cuadrada que gusta vivir entre las rocas de los muelles y pantalanes y en las bahías en general.
Las mulatas son víctimas inexcusables de todos los críos que en bajamar se entretienen con su pesca.
La mulata es uno de los pocos crustáceos que no se comen y como homenaje a su entrañable recuerdo infantil, nuestro restaurante lleva su nombre.